Introducción
“Necesito cambiar mis anteojos. A la mañana no veo bien para leer.”
Ese fue el motivo de consulta de una paciente de 42 años que llegó al consultorio convencida de que el problema estaba relacionado con la presbicia. Tenía visión borrosa durante las primeras horas del día, dolores de cabeza al despertarse y la sensación de que sus anteojos de lectura ya no eran suficientes.
Lo que no imaginaba era que esos síntomas no estaban relacionados con un cambio de graduación, sino con una condición ocular que, sin diagnóstico y tratamiento oportunos, podría haber evolucionado hacia un glaucoma agudo, una emergencia oftalmológica capaz de provocar una pérdida visual severa e irreversible.
Este caso ilustra una realidad importante: no todos los problemas visuales se resuelven cambiando los anteojos.
Cuando los síntomas parecen simples
La paciente relató que todas las mañanas se despertaba con dolor de cabeza y visión borrosa para leer. Sin embargo, a medida que avanzaba la mañana, los síntomas desaparecían.
Después del mediodía podía leer normalmente con sus anteojos habituales.
Como muchas personas, interpretó que la explicación más lógica era un cambio en la graduación asociado a la edad.
Además, no presentaba otros síntomas alarmantes:
- no tenía dolor ocular intenso
- no veía halos alrededor de las luces
- no tenía enrojecimiento ocular
- no refería pérdida visual evidente
Por ese motivo decidió solicitar un control de refracción.
El examen visual parecía normal
Durante la consulta se realizó una evaluación oftalmológica completa.
La agudeza visual corregida era normal.
La paciente alcanzaba:
- 20/20 en ojo derecho
- 20/20 en ojo izquierdo
La evaluación de la presbicia confirmó que con una corrección adecuada podía leer perfectamente a distancia habitual.
A simple vista, nada parecía justificar sus síntomas.
La presión intraocular también era normal:
- 16 mmHg en ojo derecho
- 16 mmHg en ojo izquierdo
El nervio óptico presentaba:
- color conservado
- excavación normal
- ausencia de signos clásicos de glaucoma
Si la consulta hubiera terminado allí, probablemente la paciente se habría ido con la tranquilidad de pensar que todo estaba bien.
El detalle que cambió el diagnóstico
Durante la biomicroscopía apareció un hallazgo que llamó la atención.
La cámara anterior parecía ligeramente estrecha.
No era un hallazgo dramático ni evidente, pero sí suficiente para justificar estudios adicionales.
Además, la paciente tenía antecedentes familiares relevantes:
- una hermana con glaucoma agudo
- una tía con glaucoma agudo
Aunque ambas habían desarrollado la enfermedad a edades mayores, el antecedente familiar aumentaba el nivel de sospecha.
El OCT parecía tranquilizador
Se realizó una tomografía de coherencia óptica (OCT).
Los resultados fueron alentadores:
- perfil macular conservado
- fibras nerviosas dentro de parámetros normales
- células ganglionares en límites aceptables
Para muchos pacientes, un OCT normal podría interpretarse como una garantía de que no existe riesgo de glaucoma.
Sin embargo, la realidad es más compleja.
El glaucoma puede adoptar distintas formas y no siempre se manifiesta inicialmente mediante daño estructural evidente.
El campo visual aportó una pista importante
El siguiente estudio fue una campimetría computarizada.
El resultado no mostraba un patrón clásico de glaucoma.
Sin embargo, aparecía una ligera disminución de sensibilidad y cierta contracción del campo visual.
No era un resultado concluyente.
Pero tampoco era completamente normal.
Fue suficiente para continuar investigando.
La gonioscopía reveló el verdadero problema
La gonioscopía es un estudio que permite evaluar el ángulo de drenaje ocular.
En esta paciente mostró estrechamiento angular en sectores específicos.
Ese hallazgo motivó un estudio más profundo:
Ultrabiomicroscopía (UBM)
La UBM permitió observar el comportamiento dinámico del ángulo.
Los resultados fueron contundentes.
Durante condiciones escotópicas se producía un cierre angular en aproximadamente 270 grados.
Esto significaba que, aunque la presión fuera normal durante la consulta, existían circunstancias en las que el drenaje del humor acuoso podía verse comprometido.
La prueba hídrica confirmó la sospecha
Para reproducir las condiciones que la paciente experimentaba durante la noche y primeras horas de la mañana, se realizó una prueba hídrica.
El procedimiento fue sencillo:
- presión inicial: 16 mmHg
- ingesta de 1,5 litros de agua
- nueva medición una hora después
Resultado:
25 mmHg
La presión aumentó significativamente.
Ese dato confirmó que la paciente tenía un mecanismo capaz de generar elevaciones transitorias de presión intraocular.
El diagnóstico
El diagnóstico final fue:
Riesgo elevado de glaucoma de ángulo estrecho con cierre angular intermitente.
La paciente todavía no había desarrollado un glaucoma agudo.
Pero presentaba las condiciones anatómicas necesarias para que ocurriera.
Y cuando un glaucoma agudo aparece, puede producir:
- dolor intenso
- pérdida visual rápida
- daño irreversible del nervio óptico
Por eso el objetivo era prevenir.
El tratamiento
Se indicó una:
Iridotomía periférica láser
Este procedimiento crea una pequeña comunicación en el iris que facilita la circulación del humor acuoso y reduce el riesgo de cierre angular.
Características:
- ambulatorio
- realizado en consultorio
- no requiere internación
- duración breve
- recuperación rápida
La paciente aceptó el tratamiento.
El resultado
Al día siguiente:
- presión normal
- sin complicaciones
Al mes:
- recuperación funcional completa
- normalización de la sensibilidad del campo visual
Durante los siguientes tres años:
- OCT estable
- campo visual estable
- presión estable
- sin necesidad de gotas
Además, el caso generó conciencia familiar.
Sus hermanas se realizaron controles oftalmológicos.
Una de ellas también requirió tratamiento preventivo.
Qué podemos aprender de este caso
Este caso corrige varios conceptos erróneos frecuentes.
Mito 1
“Si veo bien, no puedo tener un problema serio.”
Incorrecto.
La paciente veía 20/20.
Mito 2
“Si la presión ocular es normal, no tengo riesgo de glaucoma.”
Incorrecto.
La presión era normal durante la consulta.
Mito 3
“Los dolores de cabeza matinales siempre se relacionan con los anteojos.”
Incorrecto.
En algunos pacientes pueden ser la manifestación de un problema ocular.
Cuándo consultar
Se recomienda una evaluación oftalmológica completa si presentás:
- visión borrosa al despertar
- dolores de cabeza matinales recurrentes
- antecedentes familiares de glaucoma
- cambios visuales difíciles de explicar
- necesidad frecuente de cambiar anteojos
Un diagnóstico temprano puede evitar problemas visuales graves en el futuro.
👉 Si te sentís identificado con estos síntomas, podés escribirnos por WhatsApp y coordinar tu evaluación.
Consulta en Belgrano y Núñez
En Vision Clara – Consultorio Oftalmológico, la Dra. María Victoria Gopcevich Canevari realiza evaluación, diagnóstico y seguimiento de pacientes con glaucoma, integrando estudios clínicos avanzados y tratamientos personalizados.
Credenciales
Dra. María Victoria Gopcevich Canevari
Médica – Universidad de Buenos Aires (UBA)
Especialista en Oftalmología
Especialización en Glaucoma
Cirugía de Cataratas


