Basado en el caso real del paciente de 58 años que consultó por anteojos y terminó siendo diagnosticado con glaucoma primario de ángulo abierto.
Manejar de noche no siempre es un problema de edad
Introducción
“Cada vez me cuesta más manejar de noche.”
Esta es una de las consultas más frecuentes entre pacientes mayores de 50 años.
La mayoría asume que se trata simplemente de un cambio normal asociado a la edad. Algunos creen que necesitan nuevos anteojos. Otros piensan que la iluminación de las calles es peor que antes o que sus ojos ya no responden igual.
Si bien el envejecimiento produce cambios visuales reales, no todas las dificultades para conducir de noche son normales.
En algunos casos, este síntoma puede ser la primera manifestación de enfermedades oculares que requieren diagnóstico y tratamiento.
Uno de esos casos ocurrió en nuestro consultorio y demuestra por qué no conviene atribuir automáticamente todos los cambios visuales al paso del tiempo.
Cuando el paciente cree que el problema son los anteojos
Un hombre de 58 años solicitó una consulta porque sentía que sus lentes ya no le permitían ver tan bien como antes.
Sus principales molestias eran:
- dificultad para manejar de noche
- menor comodidad visual al conducir
- problemas para calcular distancias
- necesidad de acercarse más para leer
- dificultad para trabajar en la computadora
Como muchas personas, asumió que necesitaba una nueva graduación.
Su preocupación principal no era el glaucoma.
Ni siquiera sospechaba que pudiera tener una enfermedad ocular.
Simplemente quería ver mejor.
Qué cambios visuales son normales con la edad
A partir de los 40 años aparecen modificaciones visuales relacionadas con el envejecimiento natural del ojo.
Entre ellas:
Presbicia
Disminución progresiva de la capacidad para enfocar objetos cercanos.
Menor sensibilidad al contraste
Las imágenes pueden parecer menos definidas en condiciones de baja iluminación.
Mayor dependencia de la luz
Muchas personas necesitan más iluminación para leer o realizar tareas finas.
Estos cambios son frecuentes y no necesariamente indican enfermedad.
Sin embargo, cuando aparecen otros síntomas asociados, es importante investigar más profundamente.
La dificultad para manejar de noche merece atención
La conducción nocturna exige mucho más al sistema visual que la conducción diurna.
El ojo debe:
- distinguir contrastes bajos
- detectar objetos poco iluminados
- calcular distancias con precisión
- adaptarse continuamente a diferentes fuentes de luz
Cuando existe una enfermedad ocular, estas funciones suelen verse afectadas antes de que aparezcan problemas visuales evidentes durante el día.
Por eso muchos pacientes notan primero dificultades nocturnas.
La primera señal de alarma
Durante la consulta se realizó una evaluación oftalmológica completa.
La refracción confirmó:
- hipermetropía
- presbicia
Sin embargo, apareció un hallazgo inesperado.
Presión ocular
- 28 mmHg en ojo derecho
- 27 mmHg en ojo izquierdo
Estos valores se encontraban claramente elevados.
El problema ya no parecía limitarse a una graduación incorrecta.
Qué mostró el examen del nervio óptico
La evaluación del fondo de ojo permitió observar cambios compatibles con glaucoma.
Se detectó:
Ojo derecho
Excavación aproximada de 3/6.
Ojo izquierdo
Excavación aproximada de 4/6.
Aunque estos hallazgos no alcanzan por sí solos para confirmar el diagnóstico, justifican estudios complementarios.
El OCT confirmó que el problema no se limitaba a un cambio de graduación. El perfil macular estaba conservado, pero el análisis de la capa de fibras nerviosas mostró una ligera disminución en el ojo derecho y un compromiso más evidente del haz papilomacular en el ojo izquierdo. Además, el estudio reveló alteraciones en las células ganglionares, hallazgos compatibles con un glaucoma en etapa inicial que explicaban los síntomas del paciente.
El campo visual explicó los síntomas
Posteriormente se realizó una campimetría computarizada.
El estudio mostró:
- aumento de la mancha ciega
- escotoma arqueado inferior en ojo izquierdo
Estas alteraciones son características del glaucoma.
Y explicaban por qué el paciente comenzaba a sentirse menos seguro al conducir.
Muchas veces el paciente no percibe conscientemente la pérdida de visión periférica.
El cerebro compensa durante años.
Pero actividades complejas como manejar de noche suelen ser las primeras en evidenciar el problema.
El diagnóstico
Integrando todos los estudios se confirmó:
Glaucoma primario de ángulo abierto
Esta es la forma más frecuente de glaucoma.
Su principal característica es que suele progresar lentamente y sin síntomas llamativos.
Por eso se la conoce como una enfermedad silenciosa.
¿Por qué el glaucoma afecta primero la conducción nocturna?
El glaucoma daña progresivamente las fibras nerviosas responsables de transmitir información visual.
En etapas iniciales suele comprometer:
- visión periférica
- sensibilidad al contraste
- capacidad para detectar objetos en condiciones difíciles
Durante el día estos cambios pueden pasar inadvertidos.
Pero durante la noche el sistema visual trabaja más cerca de sus límites y las dificultades se vuelven más evidentes.
Por eso algunos pacientes describen:
- inseguridad al manejar
- dificultad para calcular distancias
- necesidad de reducir la velocidad
- sensación de que “algo no está igual”
El tratamiento
Se indicó tratamiento médico para reducir la presión intraocular.
Inicialmente se utilizaron prostaglandinas de aplicación nocturna.
La respuesta fue muy favorable.
Primer control
Presión: 18 mmHg.
Posteriormente fue necesario realizar un ajuste de medicación debido al crecimiento excesivo de las pestañas.
Luego del cambio terapéutico, la presión continuó descendiendo.
La evolución
Los resultados fueron excelentes.
Presión inicial
28–27 mmHg
Presión estabilizada
14 mmHg
Además:
- el campo visual permaneció estable
- no aparecieron nuevas pérdidas funcionales
- mejoraron parámetros ganglionares
- el paciente percibió mejor calidad visual
Lo más interesante fue que él mismo refirió sentirse más seguro al conducir.
Mitos frecuentes
Mito 1
“Manejar peor de noche es normal después de los 50.”
No siempre.
Puede ser consecuencia de enfermedades oculares tratables.
Mito 2
“Si necesito más luz para ver, solo necesito lentes nuevos.”
No necesariamente.
Mito 3
“El glaucoma siempre produce síntomas evidentes.”
Falso.
Muchas veces las primeras señales son sutiles.
Cuándo consultar
Conviene realizar una evaluación oftalmológica completa si presentás:
- dificultad para manejar de noche
- sensación de menor seguridad al conducir
- cambios frecuentes de graduación
- antecedentes familiares de glaucoma
- más de 40 años sin controles periódicos
La detección temprana puede preservar visión durante décadas.
👉 Si te sentís identificado con estos síntomas, podés escribirnos por WhatsApp y coordinar tu evaluación.
Consulta en Belgrano y Núñez
En Vision Clara – Consultorio Oftalmológico, la Dra. María Victoria Gopcevich Canevari realiza diagnóstico y seguimiento de glaucoma utilizando estudios especializados como OCT, campo visual y evaluación del nervio óptico.
Credenciales
Dra. María Victoria Gopcevich Canevari
Médica – Universidad de Buenos Aires (UBA)
Especialista en Oftalmología
Especialización en Glaucoma
Cirugía de Cataratas


