Introducción
“Pensé que necesitaba cambiar mis lentes. Nunca imaginé que tenía glaucoma.”
Esta situación ocurre con más frecuencia de lo que muchas personas creen.
Uno de los aspectos más engañosos del glaucoma es que puede desarrollarse durante años sin producir síntomas evidentes. El paciente continúa trabajando, leyendo, manejando y realizando sus actividades habituales mientras el nervio óptico comienza a sufrir daño progresivo.
En muchos casos, el diagnóstico no surge porque el paciente consulta por glaucoma, sino porque acude al oftalmólogo por un motivo completamente diferente.
Eso fue exactamente lo que ocurrió con uno de nuestros pacientes.
Una consulta aparentemente rutinaria
Un hombre de 58 años solicitó un turno porque sentía que sus anteojos ya no le resultaban tan útiles como antes.
Su principal preocupación era doble:
- dificultad para manejar de noche
- problemas para leer y utilizar la computadora
Como muchas personas de su edad, asumió que estaba atravesando cambios normales relacionados con la presbicia.
Su expectativa era simple:
“Necesito una graduación nueva.”
No refería dolor ocular.
No tenía antecedentes conocidos de glaucoma.
Y nunca había pensado que podía tener una enfermedad capaz de afectar permanentemente su visión.
Cuando los síntomas parecen normales
Uno de los desafíos más importantes en glaucoma es diferenciar los cambios normales del envejecimiento de aquellos que requieren una evaluación más profunda.
Muchos pacientes atribuyen a la edad:
- dificultad para manejar de noche
- necesidad de más luz para leer
- disminución del contraste
- cambios frecuentes de graduación
Algunas veces tienen razón.
Otras veces, esos síntomas son la primera manifestación de una enfermedad ocular.
La primera señal de alarma
Durante la consulta se realizó una evaluación oftalmológica completa.
La refracción mostró:
- hipermetropía
- presbicia compatible con su edad
Sin embargo, al medir la presión intraocular apareció el primer dato preocupante.
Presión ocular
- 28 mmHg en ojo derecho
- 27 mmHg en ojo izquierdo
Estos valores se encontraban claramente por encima de lo esperado.
Y justificaban continuar estudiando al paciente.
El examen del nervio óptico
La evaluación del fondo de ojo mostró diferencias importantes.
Se observó:
Ojo derecho
Excavación de aproximadamente 3/6.
Ojo izquierdo
Excavación de aproximadamente 4/6.
La excavación aumentada puede ser uno de los primeros signos de daño glaucomatoso.
Aunque por sí sola no confirma el diagnóstico, constituye una señal que requiere correlacionarse con otros estudios.
El OCT aportó información fundamental
Actualmente, uno de los estudios más valiosos para detectar daño glaucomatoso es la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT). Este estudio permite analizar con gran precisión las distintas capas de la retina y el nervio óptico, detectando alteraciones incluso antes de que el paciente note una disminución de la visión.
En este paciente, el OCT mostró información muy valiosa.
Perfil macular
El perfil macular se encontraba conservado, sin alteraciones estructurales significativas.
Capa de fibras nerviosas
El análisis de la capa de fibras nerviosas reveló cambios sutiles compatibles con un glaucoma en etapa inicial.
- En el ojo derecho, el espesor de la capa de fibras nerviosas se encontraba en el límite inferior de la normalidad, mostrando una ligera disminución.
- En el ojo izquierdo, se observaba una disminución más evidente de la capa de fibras nerviosas, especialmente en el haz papilomacular.
Aunque estos cambios todavía no eran muy avanzados, representaban un dato objetivo de compromiso del nervio óptico.
Células ganglionares
El análisis de las células ganglionares mostró una alteración significativa de su oxigenación y funcionamiento.
Este hallazgo fue especialmente importante porque las células ganglionares son las primeras neuronas que suelen afectarse en el glaucoma. Detectar cambios en esta etapa permite iniciar tratamiento antes de que aparezca una pérdida visual importante.
Cuando se interpretan junto con la presión ocular elevada, el examen del nervio óptico y el campo visual, estos resultados permiten realizar un diagnóstico mucho más preciso que el que podría obtenerse con cualquiera de los estudios por separado.
El campo visual confirmó el diagnóstico
Posteriormente se realizó una campimetría computarizada.
El estudio mostró:
- aumento de la mancha ciega
- escotoma arqueado inferior en ojo izquierdo
Estos cambios son compatibles con glaucoma.
Por primera vez el paciente pudo visualizar objetivamente que existía una pérdida funcional.
Hasta ese momento pensaba que simplemente necesitaba nuevos anteojos.
El diagnóstico
Integrando:
- presión ocular elevada
- excavación aumentada
- alteraciones ganglionares
- defectos campimétricos
se estableció el diagnóstico de:
Glaucoma primario de ángulo abierto
Se trata de la forma más frecuente de glaucoma.
A diferencia del glaucoma de ángulo estrecho, suele evolucionar lentamente y sin síntomas llamativos.
Por ese motivo se lo conoce frecuentemente como una enfermedad silenciosa.
¿Por qué el paciente manejaba peor de noche?
Cuando se le preguntó posteriormente por sus síntomas, el paciente reconoció que desde hacía tiempo notaba:
- menor seguridad al conducir
- más dificultad para calcular distancias
- necesidad de mayor concentración nocturna
Él atribuía estos cambios a la edad.
Sin embargo, parte de esas dificultades estaban relacionadas con el daño funcional que comenzaba a producir el glaucoma.
El tratamiento
Se indicó tratamiento con prostaglandinas para reducir la presión intraocular.
Inicialmente utilizó una medicación nocturna.
La respuesta fue rápida.
Primer control
Presión: 18 mmHg.
Posteriormente fue necesario ajustar la medicación debido a efectos secundarios relacionados con el crecimiento excesivo de las pestañas.
Se realizó el cambio correspondiente y el tratamiento continuó sin inconvenientes.
La evolución
Los resultados fueron muy favorables.
Presión inicial
28–27 mmHg
Presión estabilizada
14 mmHg
Además:
- el campo visual permaneció estable
- no aparecieron nuevas pérdidas funcionales
- mejoraron los parámetros de células ganglionares
- el paciente percibió mejor calidad visual
Uno de los aspectos más interesantes del caso es que el propio paciente refirió que veía mejor incluso antes de cambiar los anteojos.
Esto le permitió comprender que el problema original no era únicamente refractivo.
Mitos que este caso ayuda a corregir
Mito 1
“Necesito anteojos nuevos.”
A veces sí.
Pero otras veces el verdadero problema es una enfermedad ocular.
Mito 2
“Si veo relativamente bien, no puedo tener glaucoma.”
Incorrecto.
Muchos pacientes mantienen buena visión central durante años.
Mito 3
“Manejar peor de noche es normal a mi edad.”
No siempre.
Existen múltiples enfermedades que pueden provocar este síntoma.
Qué podemos aprender de este caso
La principal enseñanza es simple:
No conviene asumir que todos los cambios visuales son consecuencia de la edad.
Cuando aparecen síntomas nuevos, especialmente después de los 40 años, una evaluación oftalmológica completa puede detectar enfermedades en etapas donde todavía es posible preservar la visión.
En glaucoma, el diagnóstico temprano marca una diferencia enorme.
El daño perdido no se recupera.
Pero el daño futuro puede prevenirse.
Cuándo consultar
Se recomienda realizar una evaluación oftalmológica completa si presentás:
- dificultad para manejar de noche
- cambios frecuentes en la graduación
- antecedentes familiares de glaucoma
- disminución visual progresiva
- más de 40 años sin controles periódicos
👉 Si te sentís identificado con estos síntomas, podés escribirnos por WhatsApp y coordinar tu evaluación.
Consulta en Belgrano y Núñez
En Vision Clara – Consultorio Oftalmológico, la Dra. María Victoria Gopcevich Canevari realiza diagnóstico y seguimiento de glaucoma mediante evaluación clínica, OCT, campo visual y estudios especializados que permiten detectar daño precoz del nervio óptico.
Credenciales
Dra. María Victoria Gopcevich Canevari
Médica – Universidad de Buenos Aires (UBA)
Especialista en Oftalmología
Especialización en Glaucoma
Cirugía de Cataratas


