Introducción
“Me dijeron que tenía la presión ocular perfecta. Entonces, ¿por qué me siguen haciendo estudios?”
Esta es una de las preguntas más frecuentes en la consulta oftalmológica.
Durante años, muchas personas asociaron el glaucoma exclusivamente con la presión ocular elevada. Como consecuencia, todavía existe la creencia de que una presión normal descarta completamente la enfermedad.
La realidad es más compleja.
La presión ocular es una parte importante de la evaluación, pero no es el único dato que determina si un paciente tiene glaucoma o riesgo de desarrollarlo.
De hecho, existen pacientes con presiones aparentemente normales que presentan daño en el nervio óptico, alteraciones del campo visual o mecanismos anatómicos capaces de producir aumentos de presión en determinados momentos del día.
Un caso clínico real atendido en nuestro consultorio muestra claramente por qué una medición normal no siempre significa que todo está bien.
El caso de una paciente que tenía presión normal
Una mujer de 42 años consultó porque todas las mañanas tenía dificultades para leer.
Su principal preocupación era que sus anteojos de cerca ya no parecían funcionar correctamente.
Además, relataba:
- dolor de cabeza al despertar
- visión borrosa durante las primeras horas de la mañana
- mejoría espontánea hacia el mediodía
La paciente tenía antecedentes familiares importantes:
- una hermana con glaucoma agudo
- una tía con glaucoma agudo
Sin embargo, cuando se realizó el examen inicial, los resultados parecían tranquilizadores.
La agudeza visual era normal.
Veía 20/20 en ambos ojos.
Y la presión ocular era:
- 16 mmHg en ojo derecho
- 16 mmHg en ojo izquierdo
Valores considerados completamente normales.
Muchas personas habrían pensado que con esos números el glaucoma estaba descartado.
Pero la evaluación continuó.
¿Qué se considera una presión ocular normal?
En términos generales, la presión intraocular suele encontrarse entre 10 y 21 mmHg.
Sin embargo, este rango no debe interpretarse de manera aislada.
Existen pacientes que desarrollan daño glaucomatoso con presiones dentro de esos límites.
También existen pacientes que toleran presiones más elevadas sin presentar lesiones.
Por eso, la pregunta correcta no es:
“¿Cuál es mi presión?”
Sino:
“¿Cómo está respondiendo mi nervio óptico a esa presión?”
El problema de medir la presión una sola vez
La presión ocular no permanece fija durante todo el día.
Puede variar según:
- la hora
- la posición corporal
- la hidratación
- los ciclos de sueño
- determinadas características anatómicas
Esto significa que una medición normal realizada a las 10 de la mañana no necesariamente refleja lo que ocurre durante la madrugada o las primeras horas del día.
En algunos pacientes, justamente allí es donde aparecen los mayores aumentos de presión.
Cuando la anatomía aporta información clave
Durante la biomicroscopía se observó una cámara anterior ligeramente estrecha.
Este hallazgo motivó estudios adicionales.
La gonioscopía mostró estrechamiento angular en algunos sectores.
Posteriormente se realizó una ultrabiomicroscopía (UBM).
El estudio permitió analizar cómo se comportaba el ángulo ocular en condiciones similares a las que ocurren durante la noche.
Los resultados mostraron un cierre angular de aproximadamente 270 grados.
Este dato cambió completamente la interpretación del caso.
¿Qué significa tener un ángulo estrecho?
El ángulo ocular es la estructura por donde drena el humor acuoso.
Cuando este espacio se vuelve demasiado estrecho, el drenaje puede dificultarse.
En determinadas circunstancias, el cierre puede ser parcial o incluso completo.
Cuando esto ocurre:
- la presión ocular puede elevarse rápidamente
- aparece riesgo de glaucoma agudo
- aumenta la posibilidad de daño irreversible
Lo importante es que este proceso puede ocurrir aunque la presión medida en el consultorio sea normal.
El estudio que confirmó la sospecha
Para evaluar el comportamiento real de la presión se realizó una prueba hídrica.
La paciente llegó con una presión inicial de:
16 mmHg
Luego de ingerir aproximadamente 1,5 litros de agua en un período controlado, se repitió la medición.
La presión alcanzó:
25 mmHg
Este incremento confirmó que existía una predisposición anatómica capaz de producir elevaciones significativas de presión intraocular.
La medición normal obtenida durante la consulta no reflejaba toda la historia.
El diagnóstico
La paciente fue diagnosticada con:
Riesgo elevado de glaucoma de ángulo estrecho con cierre angular intermitente
Todavía no había sufrido un episodio de glaucoma agudo.
Pero sí presentaba las condiciones necesarias para desarrollarlo.
El objetivo fue intervenir antes de que apareciera daño irreversible.
El tratamiento preventivo
Se realizó una:
Iridotomía periférica láser
Este procedimiento crea una pequeña apertura en el iris para facilitar la circulación del humor acuoso.
La intervención fue:
- ambulatoria
- rápida
- realizada en consultorio
- bien tolerada por la paciente
Los resultados a largo plazo
La evolución fue excelente.
Durante tres años de seguimiento:
- la presión permaneció estable
- desaparecieron los síntomas matinales
- el campo visual se mantuvo normal
- el OCT permaneció estable
- no fue necesario utilizar gotas para glaucoma
Lo más importante es que se evitó la aparición de un glaucoma agudo potencialmente devastador.
Mitos frecuentes sobre la presión ocular
Mito 1
“Si la presión es normal, no puedo tener glaucoma.”
Falso.
Existen distintas formas de glaucoma y distintos mecanismos capaces de producir daño.
Mito 2
“Con una sola medición alcanza.”
Falso.
La presión puede variar durante el día y la noche.
Mito 3
“La presión es el único estudio importante.”
Falso.
El diagnóstico requiere integrar:
- examen clínico
- OCT
- campo visual
- gonioscopía
- antecedentes familiares
- evaluación anatómica
Qué estudios ayudan a detectar glaucoma aunque la presión sea normal
Según cada paciente, puede ser necesario realizar:
- OCT de nervio óptico
- OCT de células ganglionares
- campo visual computarizado
- gonioscopía
- paquimetría
- ultrabiomicroscopía (UBM)
Cada estudio aporta información diferente.
Ninguno reemplaza completamente a los demás.
Cuándo consultar
Se recomienda una evaluación oftalmológica completa si:
- tenés antecedentes familiares de glaucoma
- presentás visión borrosa al despertar
- sufrís dolores de cabeza recurrentes
- te dijeron que tenés ángulos estrechos
- hace mucho tiempo que no realizás controles oftalmológicos
Un diagnóstico temprano permite prevenir daño irreversible.
👉 Si te sentís identificado con estos síntomas, podés escribirnos por WhatsApp y coordinar tu evaluación.
Consulta en Belgrano y Núñez
En Vision Clara – Consultorio Oftalmológico, la Dra. María Victoria Gopcevich Canevari realiza diagnóstico y seguimiento de pacientes con glaucoma utilizando estudios avanzados que permiten detectar alteraciones incluso cuando la presión ocular parece normal.
Credenciales
Dra. María Victoria Gopcevich Canevari
Médica – Universidad de Buenos Aires (UBA)
Especialista en Oftalmología
Especialización en Glaucoma
Cirugía de Cataratas


