Introducción
Cuando las personas escuchan la palabra glaucoma, suelen imaginar una enfermedad asociada a presión ocular elevada, pérdida progresiva de visión o pacientes de edad avanzada.
Sin embargo, existe una forma de glaucoma que puede permanecer oculta durante años y manifestarse recién cuando ocurre una emergencia oftalmológica.
Se trata del glaucoma de ángulo estrecho.
Lo más preocupante es que muchos pacientes presentan una anatomía predisponente durante décadas sin saberlo. En numerosos casos, la presión ocular medida durante un control habitual puede ser normal y el nervio óptico puede verse conservado.
Por ese motivo, algunos pacientes reciben durante años respuestas aparentemente tranquilizadoras mientras el verdadero problema permanece sin identificar.
Un caso atendido en nuestro consultorio permite comprender por qué esta enfermedad requiere una evaluación mucho más profunda que una simple medición de presión ocular.
¿Qué significa tener un ángulo estrecho?
Para entender esta enfermedad primero debemos comprender cómo circula el humor acuoso dentro del ojo.
El humor acuoso es un líquido transparente que se produce continuamente y cumple funciones esenciales para el funcionamiento ocular.
Después de circular dentro del ojo, debe drenarse a través de una estructura denominada ángulo iridocorneal.
Ese ángulo se encuentra entre:
- la córnea
- el iris
Cuando el espacio es amplio, el drenaje ocurre normalmente.
Cuando el espacio es demasiado estrecho, el drenaje puede dificultarse.
Y cuando el ángulo se cierra, la presión intraocular puede elevarse rápidamente.
El problema es que muchas veces no produce síntomas
Una de las características más engañosas del glaucoma de ángulo estrecho es que puede permanecer asintomático durante años.
El paciente puede:
- leer normalmente
- trabajar normalmente
- manejar normalmente
- tener buena agudeza visual
Incluso puede presentar:
- presión ocular normal
- OCT normal
- nervio óptico aparentemente sano
Por eso el diagnóstico suele depender de la experiencia del especialista y de la utilización de estudios específicos.
Un caso real: cuando el problema parecía ser la presbicia
Una paciente de 42 años consultó porque creía que necesitaba cambiar sus anteojos para leer.
Refería:
- visión borrosa durante las primeras horas de la mañana
- dolor de cabeza al despertar
- mejoría progresiva a medida que avanzaba el día
Como ocurre con frecuencia, interpretó que se trataba simplemente de un cambio asociado a la edad.
Su expectativa era salir del consultorio con una nueva graduación.
Sin embargo, la evaluación reveló algo diferente.
Los estudios iniciales parecían tranquilizadores
La paciente presentaba:
Agudeza visual
20/20 en ambos ojos.
Presión ocular
16 mmHg en ambos ojos.
Nervio óptico
- buen color
- excavación normal
OCT
- perfil macular conservado
- fibras nerviosas conservadas
- células ganglionares dentro de límites aceptables
A simple vista, no existían signos evidentes de glaucoma.
El detalle que cambió el rumbo del diagnóstico
Durante la biomicroscopía se observó una cámara anterior ligeramente estrecha.
Además, la paciente tenía antecedentes familiares importantes:
- hermana con glaucoma agudo
- tía con glaucoma agudo
Estos datos justificaron profundizar el estudio.
La gonioscopía: un estudio fundamental
La gonioscopía permite evaluar directamente el ángulo iridocorneal, la estructura encargada de permitir el drenaje adecuado del humor acuoso (líquido intraocular). Analizar este ángulo permite determinar si el líquido puede salir normalmente del ojo o si existe riesgo de que el drenaje se dificulte.
En este caso, la gonioscopía mostró zonas de estrechamiento angular. Aunque el hallazgo no era extremo, sí resultó suficiente para continuar la investigación mediante estudios más específicos.
Aunque el hallazgo no era extremo, sí resultaba suficiente para continuar investigando.
La UBM mostró lo que otros estudios no podían ver
Se realizó una ultrabiomicroscopía (UBM).
Este estudio permite analizar estructuras profundas del segmento anterior del ojo.
Los resultados fueron muy reveladores.
Durante condiciones escotópicas se observó:
cierre angular en aproximadamente 270 grados
Esto significaba que el ángulo podía bloquearse mientras la paciente dormía. Durante el sueño, la pupila permanece dilatada durante varias horas y, en personas con predisposición anatómica, esa dilatación puede producir un cierre del ángulo de drenaje. Como consecuencia, la presión intraocular puede aumentar rápidamente hasta valores muy elevados, desencadenando un glaucoma agudo si no se realiza un tratamiento preventivo.
¿Por qué la paciente veía peor por la mañana?
Durante el sueño se producen cambios fisiológicos normales.
La pupila se encuentra más dilatada.
En pacientes con predisposición anatómica esto puede favorecer el cierre parcial del ángulo.
Como consecuencia:
- aumenta la presión intraocular
- aparece visión borrosa
- pueden producirse dolores de cabeza
Cuando la paciente se despertaba y comenzaba sus actividades, esas condiciones desaparecían gradualmente.
Por eso los síntomas mejoraban hacia el mediodía.
¿Qué podría haber ocurrido sin diagnóstico?
La paciente presentaba riesgo de desarrollar un episodio de glaucoma agudo.
Un glaucoma agudo puede provocar:
- dolor ocular intenso
- visión muy borrosa
- náuseas
- vómitos
- aumento marcado de presión ocular
- daño irreversible del nervio óptico
En algunos casos puede producir pérdida visual permanente en pocas horas.
Por eso el objetivo fue actuar antes de que apareciera la emergencia.
El tratamiento preventivo
Se indicó una:
Iridotomía periférica láser
Este procedimiento crea una pequeña comunicación en el iris.
Esa comunicación permite mejorar la circulación del humor acuoso y disminuir el riesgo de cierre angular.
Se realizó:
- en consultorio
- sin internación
- sin dolor significativo
- con recuperación rápida
Los resultados
La evolución fue excelente.
Durante los controles posteriores:
- desaparecieron los síntomas matinales
- la presión permaneció estable
- el campo visual se normalizó
- el OCT continuó estable
Actualmente la paciente lleva tres años de seguimiento sin necesidad de tratamiento con gotas.
Mitos frecuentes sobre el glaucoma de ángulo estrecho
Mito 1
“Si la presión está normal, no tengo riesgo de glaucoma.”
Incorrecto.
La presión puede variar y no siempre refleja lo que ocurre durante la noche.
Mito 2
“Si veo bien, no necesito estudios.”
Incorrecto.
Muchos pacientes tienen alteraciones anatómicas importantes con visión normal.
Mito 3
“El glaucoma siempre da síntomas evidentes.”
Incorrecto.
Las formas iniciales pueden pasar desapercibidas durante años.
¿Quiénes deberían controlarse especialmente?
Conviene realizar una evaluación oftalmológica completa si:
- existen antecedentes familiares de glaucoma
- se presentan dolores de cabeza al despertar
- aparece visión borrosa matinal
- existe hipermetropía
- se tienen más de 40 años
La detección temprana permite prevenir complicaciones potencialmente graves.
👉 Si te sentís identificado con estos síntomas, podés escribirnos por WhatsApp y coordinar tu evaluación.
Consulta en Belgrano y Núñez
En Vision Clara – Consultorio Oftalmológico, la Dra. María Victoria Gopcevich Canevari realiza diagnóstico y seguimiento de pacientes con glaucoma utilizando estudios especializados que permiten detectar factores de riesgo antes de que aparezca daño irreversible.
Credenciales
Dra. María Victoria Gopcevich Canevari
Médica – Universidad de Buenos Aires (UBA)
Especialista en Oftalmología
Especialización en Glaucoma
Cirugía de Cataratas


