La homeopatía, entendida como una terapia complementaria, también contempla el abordaje de
algunas afecciones oftalmológicas frecuentes, como la conjuntivitis. Desde esta perspectiva, se
tiene en cuenta no solo el diagnóstico, sino también la forma en que se manifiestan los
síntomas, las circunstancias que los desencadenan y las características particulares de cada
paciente.
En el caso de la conjuntivitis aguda, la homeopatía propone distintos medicamentos en función
del origen y la evolución del cuadro.
Por ejemplo, cuando la conjuntivitis aparece tras la exposición al aire frío o por la presencia de
cuerpos extraños, y los síntomas tienden a intensificarse al anochecer, el remedio homeopático
tradicionalmente considerado es Aconitum. Este medicamento se asocia a cuadros de aparición
brusca, relacionados con cambios ambientales repentinos.
En niños, cuando la conjuntivitis se agrava con el calor, acompañándose de dolores punzantes y
sensación de quemazón, la homeopatía suele señalar Apis como una opción habitual. Este
remedio se vincula a procesos inflamatorios con enrojecimiento y edema, especialmente cuando
el calor empeora las molestias.
Por otro lado, en las conjuntivitis de tipo catarral, caracterizadas por la presencia de secreción
purulenta, Mercurius es el medicamento que clásicamente se considera de elección dentro del
enfoque homeopático, debido a su afinidad con procesos infecciosos acompañados de
secreciones espesas.
Es importante subrayar que la homeopatía se plantea como un complemento al seguimiento
médico convencional. Ante cualquier problema ocular, especialmente si hay dolor intenso,
alteraciones de la visión o secreciones persistentes, resulta fundamental acudir a un profesional
sanitario especializado para una valoración adecuada.
Dra. Gabriela Carrazana
www.dragabrielacarranza.com.ar

